Una de las mejores cosas que tiene el buen tiempo es que por toda España se puede salir a tomar unas tapas acompañadas de un buen vino, caña o refresco. Esto también tiene su parte negativa ya que muchas veces el principal culpable de que cojamos algún kilo de más durante nuestras vacaciones.
¿Seremos capaces de combinar la cultura española de las tapas con un estilo de vida sano? Seguro que sí, pero para ello tendremos que seleccionar qué bebemos y comemos:
• Vamos a clasificar las bebidas, teniendo en cuenta tanto la calidad nutricional como las calorías que incorporan:
- Agua: poco que comentar aquí. 0 calorías, máxima hidratación.
- Zumos y mosto: desgraciadamente, rara vez encontramos que en un bar nos pongan un zumo, ya que es más caro de producir que un néctar (mezcla de zumo, agua y azúcar). Pincha aquí para saber más sobre qué es un zumo o un néctar.
- Refrescos sin azúcar: no tienen calorías y se pueden consumir con moderación, hay que tener en cuenta que las bebidas de cola contienen mucho fósforo y hay que evitar el exceso de fósforo en la dieta.
- Cerveza sin alcohol: tiene el valor nutricional de la cerveza (10 calorías por 100 ml) sin las calorías del alcohol.
- Cerveza o vino: hay que consumir con moderación (no más de 2 consumiciones en un mismo día… y no todos los días). Ambos tienen propiedades saludables (siempre que su consumo sea esporádico) pero aportan muchas calorías que van directas al michelín.
- Refrescos con azúcar: no tienen ningún valor nutricional más que una buena cantidad de azúcar (5 sobres de azúcar por lata).
•Y vamos a acompañar la bebida con:
- Berberechos, mejillones, sepia o calamar a la plancha: todas estas tapas tienen un alto contenido proteico lo que combinará muy bien con las bebidas, ricas todas en azúcares).
- Banderillas y encurtidos: son refrescantes en verano y bajas en calorías.
- Frutos secos: a pesar de ser cardiosaludables (grasa insaturada) aportan muchas calorías, por su alto contenido en grasa. Un puñado pequeño (8-10 almendras por ejemplo) es una ración adecuada para una tapa.
- Queso y embutidos: consumidos con moderación son un complemento perfecto y sabroso a una dieta equilibrada.
- Croquetas, morcilla y otros fritos: de consumo ocasional si no queremos cambiar de talla de pantalones.
Al final todos cometemos excesos en el verano. Dejamos el estrés a un lado y aprovechamos para vivir más tranquilamente. Pero debemos de tener en cuenta también nuestra salud: un kilo de más que pongamos en verano y otro en navidades puede hacer que dentro de 5 años nos sobren 10 kilos.
Un saludo de Juana Mª González, dietista personal
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